Alejandro Gonzalez | mayo 07, 2020

El coronavirus nos esta volviendo mas desconfiados.

Vista del Bv San Juan del Patio Olmos

¿De ser social a antisocial en resguardo de...?

Las personas no nacimos para estar aislados, somos seres sociables por eso aunque pasemos gran parte del día solos por nuestra ocupación-en realidad eso nos parece-, siempre necesitamos aunque sea de un pequeño circulo de gente de confianza o de salir a hacer las compras 

Nuestra evolución nos demostró que solo en grupos podemos crecer emprendiendo en lo que nos guste ya que los humanos somos una especie social no obstante el Sars-Cov-2 a modificado en parte el sistema inmunitario conductual posibilitando que grandes ciudades como Córdoba hoy se vean vacías aunque en determinadas horas la gente se anime a salir un poco más. 

La gente a reducido casi todas las interacciones con los demás a lo indispensable para minimizar la propagación de una enfermedad tanto a ellos como a sus seres queridos, lo que condujo a una especie de distanciamiento social instintivo más que solidario tan solo con entender la gravedad y el peligro de muerte porque "el sistema inmunológico conductual funciona con una lógica de más vale prevenir que curar", explica Lene Aaroe, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca en un articulo de la BBC.

Ser juez o parte

Como escribí más arriba este patrón de conducta de la sociedad cordobesa que se ve reflejado en muchísimas otras ciudades del mundo varía de un individuo a otro. No todos los ciudadanos se verán afectados en el mismo grado pero todos lo serán de una manera u otra. "Algunas personas tienen un sistema inmune conductual particularmente sensible que les hace reaccionar con demasiada intensidad a las cosas que interpretan como un posible riesgo de infección", detalla Aarøe en la nota.

Muchas investigaciones realizadas sugieren que esas personas ya eran más respetuosas de las normas sociales y más desconfiadas de los extraños que la persona promedio, por lo que ante una mayor amenaza como lo es el Covid-19 simplemente han endurecido sus posiciones y aunque todavía no haya datos concretos sobre las formas en que el brote de coronavirus está cambiando nuestras mentes, lo cierto es que el sistema inmunológico de conducta ciertamente lo está haciendo. 

En pocas palabras, nos volvemos más vigilantes y nos convertimos en jueces del comportamiento del otro por caso podemos citar algunas publicidades que incitan a denunciar al que no cumple la cuarentena, no usa barbijo o salió a comprar el pan sin la bolsa (esto último es un sarcasmo).




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